Yoga, todo eso o nada que ver

¿Qué es yoga para cada uno de nosotros?

Esto me pregunto cada día y no hay definición ni herramienta que pueda demostrarlo ya que cualquier concepto queda pequeño, grande, tangencial o definitivamente no encaja para nada.

Hay muchos prejuicios, clasificaciones, nombres o ideas en nosotros que cambian con el paso del tiempo y redefinimos o moldeamos, ya sea que practiquemos o conozcamos -aunque mal no sea por una publicación- y opinemos de esto creyendo que sabemos de lo que hablamos.

Rājayoga, Krīyayoga, Mantrayoga, Bhaktiyoga, Hathayoga, Jñana yoga, Atiyoga, Mahamudra, son los nombres tradicionales de las prácticas más o menos conocidas… O muchos otros nombres de marcas o escuelas modernas de yoga ¿Pero realmente las conocemos?

¿Es yoga acrobático? no. Al menos no necesariamente. El ejercicio físico es solo un paso hacia.

¿Es el yoga espiritual? No sabemos muy bien qué lo es. Toda actividad puede ser espiritual, incluso las matemáticas, o el dibujo, y sin siquiera haberme ejercitado en mi vida.

¿La finalidad del yoga es estar en forma o sentirme bien? Puede ser un resultado probable pero no es el objetivo real de quienes elegimos yoga como camino.

¿Meditación es diferente de yoga? Meditación es parte de las herramientas de la práctica de yoga o al menos uno se prepara con “yoga” para meditar o sentirse enfocado.

¿Tengo que saber sánscrito para practicar yoga? ¡No! ¿Cuántas posturas hemos visto que son las mismas en forma pero difieren en nombre entre una escuela u otra? Sin embargo, el lenguaje de los textos básicos es muy importante para determinar la elección una herramienta o la investigación de mi ser para todo aquel que se dice profesor de yoga. Pero también, el lenguaje puede ser engañoso muchas veces según su contexto y las traducciones fuera de su contexto cambian su validez.

Hay tratados de sabios que han practicado yoga, hay legados de practicantes cuya fama se extendió por todo el globo. Hay signos de realización muy elevados en gente ordenada como monjes, ascetas errantes, hermitaños, nobles, personas de familia, asesinos y hasta vagabundos. Todos compartimos el mismo potencial.

No hay distinción de raza, credo, edad, casta, clase social, estado civil, ni género para esto. Aprendemos de profesores, de alumnos, de colegas, de hijos, de hermanos, de padres, de desconocidos, de enemigos, de experiencias buenas, de neutras y de malas del mismo modo.

Tal vez nos lleve un instante, una vida, infinitas vidas aprender o vislumbrar como funcionamos, proyectar el mayor potencial de nuestra mente, remover barreras sostenidos por incontables generaciones. Salirnos de los límites de tiempo o espacio.

Las prácticas pueden ser una, muchas o ninguna en absoluto. Yoga puede ser un estado o trascender cualquier estado. Puede darnos bienestar, obsesionarnos o liberarnos.

¿Yoga es todo o nada? ¿Es ser vegetariano? ¿Es relajación? ¿Es contorsionismo? ¿Es esfuerzo? ¿Es “No pain no gain”? ¿Es camino medio? ¿Son prácticas alocadas? ¿Es trabajar con plantas? ¿Es Alquimia? ¿Es psicología? ¿Es medicina? ¿Es unión? ¿Es estudio? ¿Yoga es religioso? ¿Es complementario? ¿Es comprender las leyes de la naturaleza? ¿Es dejar la mente en blanco? ¿Es viajar a la india? ¿o usar pantaloncitos ajutados? ¿O turbante? ¿Es bueno o malo? ¿Me acerca a Dios?

Yoga es lo que queremos que sea, y siendo la misma persona nos mostremos (si así lo queremos) lúcidos, compasivos, filosos, blanditos, sabios, atentos, transparentes, despiertos… auténticos, conocer y sentir, la mejor versión de nosotros mismos.

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