¿Cómo me preparo para meditar?

Es evidente que para que este método de progreso tan sutil de resultado, debemos estar cómodos (y dominar nuestro cuerpo de alguna forma) para que la incomodidad, no se convierta en un obstáculo. Realizamos ejercicios físicos o Āsana

Una vez que nos aseguramos que el cuerpo esté cómodo y que las funciones de los órganos y el cuerpo sutil estén estables, necesitamos limpiar “la vasija” de nuestra mente con ejercicios de respiración. Esto lo logramos con Prāṇāyāma.

 Se dice que āsana reduce rajas (inquietudes de la mente) y prāṇāyāma reduce tamas (tendencia a una mente pesada)dejando una mente clara, balanceada: satva.

Antes y después del proceso de meditación, algunas actitudes nos ayudan a mantener presente nuestra práctica de meditación, como si fueran una extensión de ella, para ir incorporando esta nueva forma de conocer a la vida diaria, no olvidar lo adquirido.

 

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La meditación nos acercará a un nuevo modo de mirar a nosotros y al resto, y esa nueva forma de actuar nos acercará a la meditación en un proceso co-dependiente o co-emergente. A estas prácticas Patañjali las llama Yama y Niyama.

La mente está despierta y con la motivación correcta. Para ello Patañjali sugiere que restrinjamos los sentidos, sujetarlos metódicamente con Pratyāhārā.

 En total son 8 las partes que conforman el método presentado en los Yogasutra. A los tres restantes, Dhāranā, Dhyāna y Samadhī, se los considera la meditación propiamente dicha, y cuando se producen al mismo tiempo se lo llama Saṁyamaḥ

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