Lo que filtra nuestra luz

Todos y cada uno de los seres vivos en el universo, en cualquier plano de existencia, poseemos una luz dentro nuestro que nunca cesa de alumbrar, nuestra naturaleza primordial indistinta de la naturaleza de los otros seres.

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Por momentos dejamos de ver esa luz, nos sentimos ansiosos, deprimidos, malhumorados, pobres. Por qué?

Imaginemos un escenario donde nos manejamos  como si tuviéramos “filtros”.

Distintos aspectos de nuestro sistema poseen un “filtro” con sus propias caracteristicas y según la situación dejan pasar mas o menos haces de luz.
De un lado está la realidad que percibimos (PRAKṚTI), con la luz de todos los seres, que como la nuestra no deja de brillar, del otro nuestra luz (PURUṢA). Justo en el medio estos “filtros” con los cuales nos protegemos, porque nuestra luz es de la misma naturaleza pero de un “carácter muy delicado” en nuestro imaginario.

filtros
Ante un inconveniente, no dejamos que la luz salga y se pierda.

-No queremos quedarnos sin nuestra preciada luz, no!-
Pero si vemos que los seres que nos rodean no los conocemos, desconfiamos un poco.
-Tampoco queremos que ellos la vean, porque tal vez sepan como quitarnosla, y perderíamos nuestro brillo.

-Eso tampoco lo queremos, no!-

Así que aquí estamos, las luces, nuestra luz y los filtros entre ambas.
-¿Qué somos nosotros en este cuadro? ¿Con qué nos identificamos aquí?-

Puede suceder que ante un obstáculo, un maltrato o un problema grave, nuestro filtro se polariza al máximo para protegernos.

Está bien que eso suceda… en casos de gravedad. Se oscurece completamente.

No entra luz, tampoco sale. No vemos la luz de los demás y tampoco mostramos la nuestra.

También puede pasar que un obstáculo afecte a varios filtros o capas y entre ellas se sumen.
Por ejemplo, una enfermedad física (1) que nos trae una dificultad energética (2), no pensamos con claridad (3) y por lo tanto se moldea nuestra personalidad o la forma que tenemos de conocer y relacionarnos con la realidad (4), finalmente generamos emociones negativas (5).
Cinco capas de nuestra conformación, cinco filtros distintos, del más grosero al mas sutil, se van sumando y la luz se ve cada vez mas pálida.

-Pareciera desde afuera que nuestra luz se va agotando. Ya no brillamos tanto como antes para los demás.-

Todo puede oscurecerse, pero nuestra luz, allá en el fondo de todo, sigue intacta.

También puede suceder que varios obstáculos diferentes impactaron sutilmente en distintos filtros por distintas causas y se quedaron oscurecidos por el residuo del impacto. En la suma, la luz se ve muy pobre y, nuevamente: -Nos quedamos en sombras!-

Cómo podemos entender esto, nuestra falta de brillo, de una forma que nos sea útil?

Muchos muchos años atrás, alguien hizo esta analogía (personas sabias, claro!) y definió un modelo de 5 capas que, en sánscrito se llamó PAÑCA MAYA.

Algunos años mas tarde, alguien dijo que estas capas tienen memoria, que pueden quedarse oscurecidas aún cuando el peligro ha pasado hace varios años. Los definió como bolsas o depósitos donde estas impresiones pueden acumularse y se lo llamó PAÑCA MAYA KOŚA.

Se sugirió que estas capas (filtros, velos o maya-s) son concéntricas, desde la más gruesa a la más sutil o delgada; y que en el centro está la conciencia de nuestra luz: la capacidad de atención que nos permite darnos cuenta de lo que realmente percibimos, de lo que nos está pasando.mayas

Las 5 capas se llaman (1) ANNA MAYA, (2) PRĀṆA MAYA, (3) MANO MAYA, (4) VIJÑĀNA MAYA y (5) ĀNANDA MAYA. Cada una tiene diferentes interpretaciones según el contexto, hasta incluso hay modelos de 7 capas, como propone BKS Iyengar en su libro Luz sobre los Yogasutras.

Hoy les propongo que lo vean así: van de lo externo o más grosero [1.Físico, 2.Energético, 3. Mental, 4.Intelectual, y 5.Emocional] al más sutil o interno.

Por fuera PRAKṚTI (los fenómenos o lo percibido), por dentro PURUṢA (aquél que percibe, quién lleva la luz, la conciencia).

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Este modelo se usa para graficar cómo, un síntoma en alguna de estas capas puede ser afectado por las otras, teniendo mas efecto en las aledañas, pero afectando definitivamente el funcionamiento de nuestra conciencia.

¿O acaso no es cierto que cuando estamos con muchas preocupaciones o recargados de actividades mentales, nuestra respiración se acelera, reduce o tiembla tanto que esta nuestro cuerpo comienza a temblar y también se vuelve inestable?

Inconscientemente una capa de nuestro ser afecta a las otras y las cambia. Nosotros ni nos damos cuenta o pensamos de una forma errónea que eso es lo mas acertado.

Como la naturaleza de todas las cosas es impermanente y moldeable (no sólida), también podemos ver la forma de usarla conscientemente a nuestro beneficio: aclarando una capa podemos aclarar la siguiente, y ésta, a su vez, a la otra que sigue. Calmando un aspecto, se calma el aspecto de la siguiente capa. Lo mas facil de modificar es el lo mas grosero: hacer algo físico. Salir a caminar o correr, respirar o hacer ejercicios físicos, tomar un masaje, salir a nadar a andar en bicicleta, salir hacia un lugar que nos represente tranquilidad o un gran espacio (con una gran vista)… y muchos ejemplos mas.

El modelo también nos enseña que las capas mas sutiles son las mas importantes, que son las mas poderosas por su cercanía a la conciencia. Son las más difíciles de cambiar pero tienen mayor memoria y, por lo tanto, mayor pregnancia. Todas permiten pasar la luz y todas tienen memoria.

Si hacemos que el cuerpo se sienta mas cómodo, la respiración se producirá con mayor comodidad y eso traerá mayor estabilidad mental. Si trabajamos sobre la mente, la luz de nuestra consciencia tendrá mas espacio y por lo tanto podrá revertir rápidamente algún proceso o tendencia involuntaria que afecte otras capas como la emocional.

De esta forma, nuestra propia luz, la luz de la conciencia (en este modelo dualista de realidad relativa y convencional) puede seguir mostrándose y percibiendo los fenómenos por las que nuestros filtros oscurezcan la forma de ver la realidad.

Nuestra conciencia está (en una instancia absoluta de ver las cosas) “en y por encima de” cualquier fenómeno que percibamos, no distingue nuestra luz de la de los demás, porque todas brotan como agua de la misma fuente.

Tenemos que saber entrenarla para que se mantenga despejada, despierta, atenta y presente.  Ese es el proceso al que apuntan todos los yogas: percibir sin interrupciones nuestra luz indivisible de la luz universal.

Esa debería ser nuestra práctica y desde la práctica, integrarlo gradualmente en la vida diaria para polarizar nuestros filtros de forma que por mas oscuros que se encuentren, nuestra luz pueda seguir mostrándose y podamos seguir viendo la luz de todos los seres.

Con el tiempo y el fruto de la práctica, la memoria de nuestros filtros se disolverá y con ello nuestras reacciones involuntarias.

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Para responder la pregunta que hacía mas arriba con respecto al objeto de identificación, nos identificamos demasiado con la imagen que creamos de nosotros mismos y perdemos de vista nuestra luz.

Creemos que nos protegemos pero en realidad protegemos nuestras memorias y nuestros filtros, esa es la forma en que nos mostramos y nos ven los demás. La memoria de esos filtros mas sutiles conforman nuestro ego, y vivimos protegiéndolo involuntariamente día tras día.

Perdemos de vista que nunca cesamos de brillar, perdemos de vista que otros seres que se muestran miedosos, enojados, desconsiderados, egoistas o pobres, también poseen su propia luz que no cesa de brillar.

Y lo mas importante, perdemos de vista que la luz puede atravesar todas nuestras capas, sólo si sabemos cómo hacerlo. Si entrenamos y mantenemos limpio el espacio interior.
Más allá de cómo se nos muestre la realidad, todos somos seres con luz, que queremos ser felices y buscamos bienestar. Buscamos paz más allá de todo filtro que conforma nuestra personalidad.

La raíz de nuestras aflicciones es la ignorancia de no conocer nuestra propia luz, y las ramificaciones principales de esa ignorancia y sus manifestaciones son la aversión, el apego y el miedo, con sus propias y posteriores ramificaciones en otras aflicciones negativas.

La naturaleza de la luz es amor, es sabiduría y es compasión, misericordia.
La calidad de esta luz es delicada, pero muy poderosa.
La luz iene la capacidad de liberarnos.

Tenemos la capacidad de la conciencia.

Otros seres no tienen esa posibilidad.
Tenemos la capacidad de ser libres.

Que sea esa práctica nuestra meta,

y la expresión de la libertad nuestro camino.

.

Que tengas un lindo día!

Adrián Alba

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